En esta etapa de la vida, es importante asegurar el tiempo de estudio y de aprendizaje como una actividad sedentaria prioritaria; sin embargo, debemos limitar en todo lo posible el tiempo que el niño o el adolescente esté en situación de inactividad física o sedentarismo, realizando actividades en el tiempo del recreo escolar y potenciando las actividades extra escolares. Realizar cualquier tipo de actividad física es mejor opción que permanecer sedentario.
En este sentido, puedes por ejemplo, cuando vas de la casa a la escuela, ir caminando, utilizar la bicicleta y subir por las escaleras en lugar de utilizar medios de transporte, ascensores y escaleras mecánicas

El desarrollo de la actividad y ejercicio físico puede ser un momento de diversión y juego para el niño o joven. Son preferibles las actividades en grupo, divertidas y al aire libre, (por ejemplo jugar fútbol con los amigos de la comunidad) que permitirán un refuerzo positivo, consiguiendo que se mantengan como “hábito divertido” y se incorporen a lo cotidiano con más facilidad que los “hábitos saludables”.
La actividad física se recomienda en cualquier condición de salud. No solamente la debe practicar el niño sano. La práctica habitual de actividad física ha mostrado innumerables beneficios, adaptada a cada situación o enfermedad, mejorando globalmente el estado de salud (condición cardiorrespiratoria, metabolismo, actitud, estado de ánimo, capacidad de recuperación física, etc.) y la evolución clínica de los niños con enfermedad crónica y discapacidad.
